El templo de Santo Domingo, Oaxaca

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El templo de Santo Domingo, Oaxaca

Sabemos que eres un entusiasta de los viajes y que disfrutas mucho de conocer, en familia lugares interesantes. Por eso te sugerimos que no dejes de visitar, en tu próximo viaje a la ciudad de Oaxaca, uno de los templos más célebres y admirables de toda la arquitectura barroca del continente Americano. Nos referimos al templo de Santo Domingo de Guzmán, un edificio en el que no sólo se conjuga el fervor místico del credo mayoritario de los mexicanos, sino que además ha sido testigo de los procesos históricos de nuestro país.

Cuando tengas el templo de Santo Domingo de Guzmán frente a ti,
sobre todo si lo haces en el atardecer,
te hallarás sumergido en el resplandor milenario de la historia.
A esa hora, el crepúsculo lo ilumina y enmarca en su plaza.

Te platicamos un poco sobre este histórico recinto; los frailes dominicos llegaron con su misión evangelizadora aproximadamente en el año de 1528, al tiempo que el poblado conocido por los indígenas como Huaxyacac fue erigido, por decreto del rey Carlos I de España, en la Villa de Antequera, como se le llamó durante toda la época colonial a la actual ciudad de Oaxaca.

En 1551, el ayuntamiento cedió a la orden religiosa los dominicos, para ser destinado a convento y hospital, un predio en el lugar conocido como cerro del Fortín.

Treinta años pasaron antes de que el templo y convento de Santo Domingo de Guzmán fueran inaugurados, incluso sin haber sido terminados del todo. La anticipada apertura del convento se debió al hecho de que un par de terremotos, en 1603 y 1604, destruyeron el templo de San Pablo.

Durante la guerra de Independencia, el convento de Santo Domingo fue ocupado, tanto por el ejército realista como por los insurgentes, como cuartel; más tarde, durante los vaivenes de los enfrentamientos entre los liberales y los conservadores, corrió la misma suerte.

Con la Ley de Iglesias, y la suspensión del culto religioso en 1866, el ejército le dio usos distintos, hasta establo, fue en algún momento.

Con esos vaivenes de la política, los espacios y riquezas del templo sufrieron un deterioro muy importante: retablos incendiados, decoraciones saqueadas. Se cometió incluso la blasfemia de instalar una letrina en el sitio destinado para el altar.

En 1902, con la reconciliación de Porfirio Díaz con la jerarquía religiosa,

a Santo Domingo se le devolvió su carácter de lugar para el culto,

y se llevaron a cabo obras importantes de restauración

que resarcieron y rescataron una parte de su esplendor.

La pregunta es cómo lucirá en la actualidad sin el vandalismo y el abandono en que estuvo durante tantos años. Porque luce espléndido en la actualidad,  y sería un error no visitarlo en tu próxima visita a Oaxaca, donde puedes aprovechar para conocer el Museo Regional de Oaxaca, que ocupa parte de los espacios del exconvento. Este alberga parte de los objetos descubiertos en la tumba 7 de Monte Albán y muchas otras piezas de la cultura mixteca.  También visita el Jardín Botánico de Oaxaca, donde se pueden admirar las especies nativas del estado.

 

No dejes de ir a Oaxaca,

uno de los estados más bellos

del sureste mexicano.

 

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